TEST RIDE | RMU Nighttrain: Un misíl de doble cadena, aplomado y sorprendentemente ágil
Juansegarrido · 6 sept 2026

La RMU Nighttrain es una de esas bicicletas que no pasa desapercibida. Su cuadro de aluminio con acabado Mercury es una obra de arte industrial, pero seamos honestos: lo primero que te vuela la cabeza es su sistema de transmisión de doble cadena. Es una máquina distinta, irreverente, y eso fue exactamente lo que me empujó a ponerle las manos encima.

Tuvimos la oportunidad de usarla durante cuatro horas en el Whistler Bike Park, disfrutando pistas negras, azules, secciones de tech, curvas cerradas y buenas líneas de saltos.
Nuestra unidad de prueba:
Talla: S3
Suspensión: Horquilla Fox 40 adelante / Fox Float X2 atrás.
Frenos: SRAM Maven Silver.
Mi referencia personal para este test es una Trek Slash, por lo que la vara en cuanto a comportamiento de Enduro/Freeride estaba alta.
El ADN de la montaña: De la nieve a la tierra
Para entender esta bici, hay que entender a RMU (Rocky Mountain Underground). La marca nació en el mundo del ski y fue evolucionando hasta convertirse en un pilar de la cultura de montaña. Hoy tienen hubs en Whistler, Breckenridge y Truckee, espacios que mezclan tienda, bar y puntos de encuentro para la comunidad.
Llevar esa misma filosofía al mountain bike era un desafío mayúsculo. Lo que más destaco es que no llegaron al mercado haciendo "una bici más" por cumplir. Se asociaron con el gurú de la cinemática Dave Weagle y desarrollaron una bestia de 170 mm con un sistema dual idler (doble cadena) que rompe los esquemas tradicionales.

Cómoda desde el primer drop
Antes de subirme, mis expectativas eran claras: esperaba una bici sólida, estable y bien pegada al piso. Y eso fue exactamente lo que encontré, pero con un plus inesperado.
Desde la primera bajada me sentí en casa. La talla S3 tiene un reach y un porte que me acomodaron al instante; no necesité el clásico período de adaptación. Uno de sus puntos más fuertes es la distribución de pesos. El centro de gravedad se siente perfectamente equilibrado, lo que es vital al momento de meter la bici en curvas o peraltes cerrados. Podía cargar el peso sin perder mi posición de ataque ni sentir que tenía que "pelear" con el cuadro para hacerlo doblar. Para ser un misil de 170 mm armado con una Fox 40 de doble platina, se mueve con una facilidad que desconcierta.
Sólida y versátil
Donde la Nighttrain sacó a relucir todo su arsenal fue en el terreno técnico. El cuadro de aluminio transmite una solidez tremenda. Explicarlo con números es difícil, pero la sensación en el cerro es que la bici sencillamente "no se va a desarmar" sin importar qué tan fuerte le des.
Esa rigidez estructural se traduce en pura confianza. Mientras más rápido andaba, más sentía que la bici me incitaba a soltar los frenos sin perder en ningún momento la sensación de control. La suspensión trasera lee el terreno a la perfección; la rueda se mantiene calcada al piso, copiando raíces, rockgardens y zonas rotas con una suavidad envidiable.

El veredicto de la balanza: Estable, pero cero "chancha"
Lograr que una bicicleta sea un tren sobre rieles sin que se sienta torpe es el santo grial del diseño. Para mí, una bici "chancha" es aquella que es pesada de mover, lenta de reacciones o que te quita energía al cambiar de dirección.
La Nighttrain no es chancha. Puedes ir a fondo sintiendo un aplomo absoluto, pero cuando necesitas levantarla o cambiar de línea, responde. En el aire es ágil y tiene la bondad de perdonar errores si te quedas corto o entras mal a un recibidor. Ese equilibrio entre solidez y agilidad está excepcionalmente bien logrado.
El elefante en la habitación: La doble cadena
Es inevitable hablar del sistema dual idler. Su objetivo principal es independizar las fuerzas de la transmisión de la suspensión, reduciendo drásticamente el pedal kickback.
Siendo totalmente transparente, después de cuatro horas es difícil cuantificar matemáticamente cuánto kickback anuló. Sin embargo, lo que sí puedo asegurar es que el sistema funciona en absoluto silencio y armonía. Después de un par de bajadas, me olvidé por completo de que llevaba una transmisión tan poco convencional. Simplemente funcionó impecable, permitiendo que el amortiguador trabajara con total libertad.
Conclusión: ¿Me la compraría?
La rebeldía de RMU y su propuesta visual atraen, pero nadie debería comprar una bicicleta de este calibre solo porque "se ve diferente". Lo que realmente me conquistó fue su comportamiento en el trail.

Llegué a Whistler esperando un tanque pegado al piso. Y lo era. Lo que no vi venir fue lo fácil, intuitiva y ágil que resultaría ser. Dobla espectacular, perdona errores y te entrega esa adictiva sensación de tenerlo todo bajo control a altas velocidades.
O dicho de la forma más simple: es pegada al piso, pero no es chancha.
La prueba me sirvió para responder la única pregunta que importa cuando devuelves una bici de test. ¿Me gustó? Me encantó. De hecho, me la voy a comprar.
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