Öhlins, una de las marcas de suspensión más respetadas del motorsport, cumple 50 años desde que Kenth Öhlin construyó sus primeros componentes en Suecia en 1976. La compañía construyó su prestigio inicial en el motocross, para luego expandirse al rally, las carreras de resistencia, la Fórmula 1, la NASCAR y el King of the Baggers, antes de dar el salto al mountain bike.


A diferencia de su larga trayectoria en motores, la historia de Öhlins en MTB es mucho más reciente: recién entró al mercado de la bicicleta de montaña en 2013. Aun así, en poco más de una década pasó de ser un recién llegado ambicioso a una presencia habitual en la punta de las carreras de Copa del Mundo, tanto en descenso como en cross country.
El salto de calidad llegó en 2017, cuando Öhlins comenzó a trabajar con el equipo Specialized Gravity. La alianza ya acumula 3 títulos de Copa del Mundo y 4 campeonatos mundiales junto al francés Loïc Bruni, pentacampeón mundial de descenso, además del trabajo con corredores como Finn Iles y Jordan Williams. La marca sueca también respalda a equipos como Commencal 21 en descenso y a BMC en cross country, además de tener presencia creciente en enduro y gravel.
Para la escena chilena, donde las suspensiones Öhlins son cada vez más visibles en bikes de enduro y descenso de alta gama, el aniversario es una buena excusa para repasar cómo una marca nacida en el motocross terminó siendo protagonista silenciosa detrás de varios de los resultados más importantes del MTB mundial de la última década.