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Un año de la Mesa de Ciclistas Parquemet: El desafío de construir el futuro del MTB en el San Cristóbal

Andar Mag · 11 jun 2026

Un año de la Mesa de Ciclistas Parquemet: El desafío de construir el futuro del MTB en el San Cristóbal

[NOTA DE PRENSA] Cuando Parquemet nos convocó a formar la Mesa de Ciclistas en junio de 2025, la sensación fue compartida: por fin se abría una puerta que llevaba demasiado tiempo cerrada.

No porque antes no hubiese habido conversaciones, proyectos puntuales o buena voluntad de distintas personas. Eso sí existió y mucho. Pero casi siempre quedaba en algo suelto, informal, dependiente de quién estuviera al otro lado, de quién conociera a quién o de qué problema había que apagar en ese momento. No era sustentable.

Esta vez parecía distinto. Había una invitación concreta a sentarse, conversar y ordenar la relación entre el parque y las comunidades ciclistas. Para quienes llevamos años subiendo, bajando, manteniendo, grabando, compitiendo o simplemente disfrutando el San Cristóbal en bici, eso no era poca cosa.

Todos sabemos que el San Cristóbal no es un bike park. Es un parque público enorme, de más de 700 hectáreas que es cerro, ciudad, naturaleza, deporte, paseo familiar, entrenamiento, turismo, pega institucional y escape mental para miles de personas. En el mismo lugar conviven peatones, runners, ciclistas recreativos, endureros, descensistas, familias, teleféricos, autos, buses y guardaparques, y nos quedamos cortos con esta lista.

Y en medio de todo eso, el MTB dejó hace rato de ser algo marginal. Hay pistas y senderos de clase mundial y una comunidad súper activa, hace años, que ya es parte de la vida cotidiana del cerro.

La Mesa nació desde ahí: desde la necesidad de dejar de hablar solo entre nosotros, esperando en la entrada, pedaleando en la subida o en mil grupos de WhatsApp distintos, para empezar a construir una relación más directa con el parque. No para “pedir más pistas” como si fuera una ventanilla abierta, y quizás era más bien para evitar que cerraran las existentes. Pero como sea, lo central era decir que estamos acá, conocemos los senderos, queremos seguir andando y también queremos hacernos cargo y aportar.

Ordenar la casa

La comunidad ciclista del Sancri es grande, intensa y bien dispersa. Mucho más de lo que uno piensa, la verdad, y más allá de ciclistas de calle y de montaña. Hay endureros, descensistas, XC, graveleros, competitivos, recreativos, trail builders, organizadores de eventos, escuelas, clubes, riders nuevos y antiguos, gente que conoce cada piedra del cerro y otros que recién están cachando por dónde se entra y por dónde no.

También hay diferencias de opinión. Hay quienes creen que hay que colaborar al máximo con Parquemet. Otros desconfían más, porque sienten que al MTB muchas veces se le ha mirado como problema antes que como comunidad. Hay quienes priorizan formalizar senderos, señalética y protocolos. Otros creen que demasiada formalización va a terminar matando esa libertad que es lo que hace atractivo al cerro.

La Mesa no resuelve mágicamente estas tensiones. Pero al menos “las pone sobre la mesa”. Y eso ya es mejor que seguir peleando por audios, mensajes o conversaciones en el aire que no cambian nada. Antes de pedirle orden al parque, también había que ordenar un poco la casa por dentro.

Y hoy, hasta tenemos sitio web: www.mesadeciclistas.org

Colaborar cuesta arriba

Organizarse suena bonito, pero en la práctica es harta pega. Reuniones, correos, visitas a terreno, expectativas, frustraciones, acuerdos que avanzan lento y conversaciones que hay que repetir más de una vez. Y se entiende que no todos estén disponibles para esto, pero se ha ido consolidando un equipo de gente bien comprometida.

Además, el parque tampoco es simple. Desde que se formó la Mesa, Parquemet ha tenido tres directores subrogantes. Eso hace difícil darle continuidad a cualquier proceso. Justo cuando una conversación empieza a tomar ritmo, cambia la cabeza del parque y algunas cosas vuelven a quedar en el aire. Por eso es prioridad estar permanentemente validándonos como interlocutores.

Y Parquemet no es una sola persona ni una sola oficina. Tiene departamentos, secciones, equipos y criterios distintos. A veces se avanza con un área, pero eso no significa necesariamente que la información llegue a otra. O que un acuerdo conversado en un espacio sea entendido igual por otro equipo.

Para la comunidad eso genera incertidumbre. Cuesta saber qué está realmente acordado, qué está en evaluación, qué depende de otra unidad y qué puede cambiar de una semana a otra. Así es difícil mostrar resultados, lo que hace desafiante mantener la motivación.

Por eso la idea de que estamos “colaborando cuesta arriba” nos hace tanto sentido. Porque no ha sido una bajada fluida. Ha sido más bien una subida larga, técnica, con piedras sueltas, curvas cerradas y varios momentos en que toca meter cambio liviano, pararse en los pedales y seguir no más.

Las discusiones internas también importan

Hacia adentro también hay temas difíciles, obvio.

Uno de los más importantes ha sido cómo construir y mantener senderos. Porque en el MTB siempre hay alguien con ganas de agarrar la pala y mejorar una línea. Y eso puede ser bacán, pero también puede ser un problema si se hace sin mirar erosión, drenaje, seguridad, cruces o convivencia con otros usuarios. Y claro, tratar de que esto sea en algún nivel de coordinación con Parquemet.

Un sendero bien trabajado ordena y se disfruta más. Eso lo saben todos los riders del Sancri, que convoca porque tiene pistas de altísima calidad. Pero también se sabe que si algo queda mal hecho o mal señalizado puede generar accidentes, conflictos y nos arriesga a que nos terminen cerrando espacios. Por eso, las comunidades de trail builders son fundamentales, y por eso necesitamos dialogar con criterios más amplios: medioambiente, seguridad, uso compartido y planificación.

Otra deuda importante es la participación de mujeres. El MTB sigue siendo un mundo muy masculino, y eso también se nota en los espacios de conversación. Si queremos una Mesa más madura y más representativa, necesitamos más mujeres participando, opinando, construyendo, liderando y marcando agenda. No para la foto, sino porque sin esa mirada la comunidad queda coja.

Y obvio, queremos crecer. No queremos ser siempre los mismos, por eso el Grupo de Whatsapp de la Mesa está siempre abierto a todos y todas quienes tengan voluntad de aportar.

Lo que sí se ha movido

En este primer año se logró algo básico, pero importante: pasar del puro comentario a una forma de trabajo. La Mesa permitió juntar a personas y grupos, ordenar temas, conversar con Parquemet y empezar a instalar una idea clave: el MTB no tienen que aparecer solo cuando hay un accidente, un reclamo o un video viral de alguien haciendo algo que no hay que hacer en el cerro. También puede aparecer como comunidad organizada, que aporta.

Nos hemos convertido en una entidad asesora: nos organizamos en comisiones temáticas, definimos productos críticos, hemos entregado declaraciones de objetivos compartidos entre los ciclistas y Parquemet, elaboramos informes técnicos sobre clasificación de senderos, recomendaciones regulatorias sobre motos eléctricas y cada vez que Parquemet nos cita, ahí estamos.

También se ha metido mano en terreno con jornadas de limpieza, mantención de senderos, reparación de pistas y conversaciones sobre cruces, señalética y zonas de riesgo. No todo ha sido perfecto ni rápido, pero ya se empezó a construir una forma distinta de involucrarse con el cerro.

Uno de los hitos más potentes fue la realización de dos carreras locales y comunitarias de los Hills Kings que fueron autorizadas por Parquemet en el sector del 4 y Medio durante 2025, que se suman a la de los Patos del año anterior.

Para la comunidad MTB eso no fue menor. Correr en el cerro que muchos pedalean todas las semanas y hay historia de “tomas de tiempo” más bien informales, pero esta vez hacerlo con autorización, trazado, organización y hasta público, mostró algo importante: el deporte bien gestionado puede activar el parque sin pasar por encima de él.

Todas las carreras fueron un éxito, sin caídas graves y bien disfrutadas. Y permitió demostrar que se pueden hacer eventos ordenados, con coordinación y con una comunidad dispuesta a cuidar el espacio que usa, a hacer un uso sostenible de los senderos y pistas.

También se avanzó en levantar información. Hoy existen ocho senderos MTB con algún tipo de reconocimiento formal por parte del Parque, pero la comunidad ha mapeado más de 35 senderos. Esa diferencia muestra el tamaño del desafío: hay mucho uso real que todavía necesita definición, conversación y criterio. Y lo que queremos es que más pistas cuenten con reconocimiento oficial, señalización de entrada y salida, indicaciones de seguridad durante el trazado y todo lo esperable en un parque que tiene visibilidad mundial.

Hacer más visible a la Mesa

Otra cosa importante ha sido contar mejor lo que se hace. Porque si no se cuenta, no existe.

Muchas veces el trabajo comunitario queda escondido en conversaciones eternas de WhatsApp: que alguien fue a limpiar, que otro habló con tal persona, que se mandó un informe, que se revisó una curva, que hubo una reunión, que se pidió señalética, que se discutió un protocolo. Todo eso importa, pero si no se comunica, hacia afuera parece que no pasa nada.

Por eso ha sido clave visibilizar el trabajo de la Mesa. No por figurar, sino para mostrar que hay una comunidad MTB tratando de hacer las cosas de otra manera. Por ejemplo, algunas de nuestras jornadas de limpieza han sido en colaboración con otros grupos de caminantes, lo que refuerza la idea de que estamos aquí para que todos tengamos una mejor experiencia.

En este primer año hubo dos apariciones en el programa Verde que te Quiero Parque, de Radio USACH, donde se conversó sobre senderos, convivencia, seguridad y el rol de los ciclistas en el parque. También se publicó una columna en The Clinic sobre accidentes y convivencia en el San Cristóbal, llevando la discusión más allá del mundo. Y bueno, también hemos publicado videos de promoción de la seguridad en nuestro Instagram @ciclismoparquemet que han superado las 20 mil visualizaciones.

Y tenemos que vincularnos con actores externos, que también son importantes para lo que hacemos en la Mesa. Queremos colaborar con el mundo académico a través del CEDEUS de la UC, vamos a presentar la experiencia de la Mesa en CRBAM, un encuentro internacional sobre ciclismo que se realizará en Bélgica en septiembre. Suena lejos del 4 y Medio, de La Pirámide o de una jornada de paleo, pero tiene sentido. Lo que pasa en el San Cristóbal también habla de algo más grande: podemos aprender de experiencias internacionales sobre cómo se organiza el MTB en una ciudad, cómo se cuidan y usan los cerros urbanos y cómo las comunidades pueden pasar de ser simples usuarios a contribuir significativamente Parquemet.

Lo que viene

Falta harto.

Falta una visión más clara sobre los senderos desde Parquemet: cuáles se mantienen, cuáles hay que mejorar, cuáles generan problemas y dónde podrían pensarse nuevas líneas bien diseñadas. Falta señalética más clara. Faltan protocolos estables para eventos. Falta educación para quienes bajan fuerte, para quienes suben por donde no deben, para quienes caminan por senderos exclusivos de MTB o pedalean por los exclusivos de peatones y, en general, para todos quienes usamos el cerro como si a veces fuera solo nuestro.

También falta más gente metida en esto. Más riders, más mujeres, más clubes, más escuelas, más voluntarios. No solo para aparecer cuando hay carrera, evento o polémica, sino también cuando toca limpiar, conversar, escribir, medir, explicar y mover piedras. Tenemos el desafío es ponernos de acuerdo como comunidad y eso implica compromiso.

Y falta estabilidad. La Mesa puede tener ganas, pero si al frente hay cambios constantes de dirección, equipos que no siempre conversan entre sí y acuerdos que no siempre se traspasan, todo se vuelve más lento y más incierto. El desafío no es solo tener buena voluntad; es construir una relación que aguante los cambios.

Después de casi un año, la sensación que tenemos es esto recién está partiendo. No ha sido ni limpio, ni rápido, ni perfecto, ni mucho menos fácil. Ha habido discusiones, cambios de dirección, acuerdos que se demoran, incertidumbre y mucho aprendizaje.

Pero también ha habido algo que antes no existía: una comunidad MTB intentando sentarse en serio a construir el futuro del cerro. Y eso, para quienes llevamos años subiendo y bajando el San Cristóbal, no es poca cosa.

Porque para una buena bajada hay que reconocer pista, leer el terreno, mirar lejos, elegir bien la línea y apretar los dientes cuando se pone difícil.

Con el parque pasa lo mismo.

Y ahora no estamos solos en la pista.

Somos una comunidad y necesitamos el aporte de tod@s.

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